El escritor sevillano Antonio Rodríguez Almodóvar ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil correspondiente a 2005, por la obra El bosque de los sueños, editada por Anaya.
El galardón, dotado con 15.000 euros, es concedido por el Ministerio de Cultura para distinguir una obra de autor español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en España durante el año 2004.
Doctor en Filología Moderna y catedrático de Literatura, Rodríguez Almodóvar es autor de más de 70 obras, entre las que destacan Cuentos al amor de la lumbre, El parlamento de los animales, Las tres preguntas del rey y Cuentos de la media lunita. En 1991 obtuvo el Premio Infanta Elena de Literatura Juvenil y en 2004 el Premio Ateneo de Sevilla de Relato.
Apuesta por el teatro en la escuela
El premiado, que ha confesado sentirse "eufórico" con la noticia, ha asegurado que "al niño hay que darle una motivación muy completa y eso sólo lo proporciona el teatro". A este respecto ha recordado que de muchísimos cuentos populares "salen todos los años montones de ediciones infantiles en los colegios, porque se presta mucho a esa transformación". Él mismo ha adaptado obras como La niña que riega las albahacas o El parlamento de los animales. En su opinión, la solución pasa por que la escuela incorpore el teatro como una asignatura formal, lamentando su pérdida en el currículo educativo andaluz.
Para Rodríguez Almodóvar, ésta es su "segunda" distinción nacional, recordando que en 1985 obtuvo el Premio Nacional al mejor Conjunto de Elementos en un Libro con Cuentos al amor de la lumbre. Sobre El bosque de los sueños, explica: "Se premia en realidad el tercer volumen de la serie, lo que ocurre es que se ha publicado conjuntamente".
Reminiscencias de Tolkien y Ende
Bajo el título Hija del Sol y las tinieblas, el autor define el libro como "un relato en el que he trenzado el mito clásico con el mito popular, la forma culta con la forma oral". Rodríguez Almodóvar destaca la influencia de autores como Michael Ende o J.R.R. Tolkien, subrayando que su labor es mantener sagrado el argumento de la tradición oral, añadiendo un ornatus literario propio.
Fuente: El País